Fronteras étnicas en la modernidad de lo moderno. Indígenas citadinos interculturales
Foto: Festival de rock "RUNA ROCK" Saraguro - 2024
El Ecuador, así como el resto de América desde el norte hasta el Sur, está compuesto socialmente por pueblos indígenas en mayor o menor medida, repartidos en los países de acuerdo a su contexto histórico económico y social. Poco a poco estos pueblos indígenas han ido despertando en sus consignas políticas y se han unido a otros para fortalecer y despertar sus identidades y sus culturas.
En México antes del levantamiento del EZLN en 1994, la diversidad de pueblos no era reconocidos como tales en la constitución mexicana[1] (Baéz, René. 1996, 104). Centroamérica lleva las mismas luchas de reconocimiento y no se diga América del Sur, donde los pueblos indígenas de chile y Argentina ahora reclaman su derecho de existencia como pueblos indígenas; en Bolivia, Colombia, Venezuela, Perú, Brasil y Ecuador los pueblos eran reconocidos inicialmente como campesinos[2](Petras & Veltemeyer, 2002, 14), pero en la modificación del estado postmoderno, se reconocen los pueblos como indígenas y campesinos.
Esta categoría de pueblos campesinos ha sido reemplazada por la de pueblos indígenas, debido a que la identidad y autodeterminación es superior y encierra a la categoría económica, esto terminó convirtiéndose en un campo de conflicto para el Estado-nación ya que este mantiene un formato occidental instrumental categórico, judeocristiano, liberal positivista, que sustenta una forma de organización social donde los grupos de poder económico determinan el orden de la economía y la cultura de las sociedades, vivimos la colonialidad del sentido, como lo dijo Anibal Quijano “Es tiempo de aprender a liberarnos del espejo eurocéntrico donde nuestra imagen es siempre, necesariamente, distorsionada. Es tiempo, en fin, de dejar de ser lo que no somos”[3]
En el Ecuador tenemos como ejemplo la primera constitución de 1830, en donde para ser considerado ciudadano ecuatoriano había que tener pesos, propiedades y ser hombre. En este ensayo nos enfocaremos rápidamente en el Estado-nación y sus comunidades imaginadas, para fines de entender la secuencia del estado moderno actual.
En el País los pueblos y nacionalidades para ser reconocidas como tales pasaron etapas, nacidas de luchas socio-políticas, donde las ciudades fueron zonas liminales de conflictos, de negociaciones, de acuerdos; fronteras étnicas[4](Barth, Fredrik. 1976, 18) que han ido definiendo la característica de las urbes y el marco institucional que dio forma al ciudadano actual.
Para entender este fenómeno y con el fin de desarrollar este ensayo lo vamos a analizar desde tres bordes: las organizaciones sociales, la academia y el arte, pues son en estos donde las personas indígenas han manifestado sus voces con mayor fuerza.
Un momento de gran importancia para los pueblos indígenas fue la creación de la educación bilingüe, con las primeras escuelas en 1946 de la mano de Mama Dolores Cacuango y Luisa Gómez de la Torre, que ampliaron la educación a niños en su propio idioma, la educación de niños indígenas ya existía y era solo accesible para quienes vivían en las ciudades y podían pagarla. Pero tenían que aprender el nuevo idioma (castellano), y utilizar sus ropas era sinónimo de burla.
En el ambiente político nacional se estableció la reforma agraria en 1964 y luego en 1973, como una forma de modernizar el estado y aplacar la amenaza que existía de la reforma agraria cubana. Este proceso fue el resultado de la presión de las organizaciones sociales, como la FEI que fue la primera organización indígena. La repartición de los latifundios no cumplió con el objetivo de entregarlas a las comunidades, sino más bien genero minifundios de los mismos hacendados y un fenómeno nuevo para el país, la migración a las grandes ciudades, ya que, al eliminarse las haciendas, también se eliminaron los huasipungos, y en otros casos, las tierras que fueron entregadas no poseían agua ni caminos para poder producirla.
A más de esto, en las ciudades se ampliaba la industria y una cadena de necesidades que se generaban en torno a esta, que hacía que se necesite más mano de obra. Se empezaron a ampliar las urbes principales: Guayaquil, Quito y Cuenca. Allá fueron a parar las personas de las comunidades de la costa y sierra que luego llevaron a sus familias a las periferias de las ciudades en crecimiento (Acosta, Alberto. 2012, 118)[5].
Hasta este momento quien no sabía leer ni escribir no era considerado ciudadano, pues la constitución del Ecuador del 1978 recién aceptó que una persona analfabeta pueda sufragar (Const. 1979)[6]. La mayoría de la población indígenas y negros no sabían leer ni escribir.
De 1978 para atrás la situación de los indígenas que vivián en las ciudades era suburbana, arrendaban, muy pocos poseían su propio terreno, no tenían acceso a servicios básicos y sus actividades económicas estaban concentradas en los mercados como vendedores para otros comerciantes, la construcción, la carga, la cocina, los quehaceres domésticos en condición de servidumbre.
La teología de la liberación jugo un papel importante en la situación de los indígenas que vivían en la ciudad, pues en algunas iglesias católicas de Ecuador se dio preferencia a las familias pobres de barrios periféricos, las que llamarían las comunidades eclesiales de base a las que fomentarían la organización popular, la organización del barrio para colocar servicios básicos y la creación de cooperativas barriales. Y en el plano nacional en la organización de organizaciones indígenas más amplias como la ECUARUNARI y posteriormente la CONAIE.
Para la década del 70 y 80 teníamos ya los primeros estudiantes indígenas en las universidades públicas principalmente, y pocos profesionales graduados en universidades como Dr. Manuel Naula Sagñay primer médico cirujano oriundo de Pulucate – Colta y Arq. Luis Felipe Duchicela oriundo de Cacha.
El sufragar en 1978, convirtió al indígena en sujeto político, esto sumado a la presencia de organizaciones cada vez más fuertes, dio como resultado las primeras movilizaciones políticas indígenas de América en 1990 y 1992 (Cartuche, Inti. 2023, 84)[7]. Para este momento se debatió el ser y estar del indígena en el Ecuador, su presencia como individuo ciudadano con derechos y responsabilidades, derechos colectivos de los pueblos y nacionalidades y el debate se centró en la identidad y la interculturalidad.
En medio de estos profundos análisis llegó la creación de la constitución del 1998, en la que participó la CONAIE y sus filiales (CONAIE)[8] y se logró dar la característica del Estado-nación como un estado multicultural, reconociendo de esta manera la existencia de pueblos indígenas con idioma propio. Por primera vez los indígenas y negros existían oficialmente en el Ecuador. Sin embargo, la multiculturalidad reconoce la existencia, pero no profundiza en las relaciones y características de desarrollo para los pueblos. Fue en la constitución del 2008 donde se reconoce al estado ecuatoriano como Plurinacional con relacionamiento intercultural, colocándose como un documento avanzado para América Latina y elevando la discusión de la autodeterminación, la identidad, derechos colectivos, derechos de la naturaleza y la diglosia cultural.
Las fronteras étnicas analizan y describen el contacto cultural entre dos o varios grupos étnicos en un espacio común determinado, para este caso de estudio las urbes, las ciudades, los espacios públicos. Estos contactos siempre son con tenciones y negociaciones entre grupos, que establecen una convivencia a veces pacífica, pero por lo general conflictiva. Así ha sido a través de la historia en todas las zonas urbanas del mundo.
En el Ecuador, estos espacios de concentración de la población, que luego se convirtieron en ciudades, ya fueron lugares donde seguramente también tenían sus propias fronteras étnicas, pues aquí vivían varios pueblos de diferentes zonas climáticas. Al ser centros de poder local y comercial estos tenían ya personas de diversas culturas que seguramente tenían sus propios conflictos de convivencia.
A partir del desmantelamiento total de estas “urbes” prehispánicas, se construyen las ciudades con las características urbanas europeas, donde los centros de poder se erigen de acuerdo al poder religioso, político y militar. Así, tenemos el damero como el principal diseño utilizado para estas proto-ciudades. Y los habitantes también se segmentan de acuerdo a los nuevos roles. Los vencidos realizan las actividades de servidumbre, el indígena y el negro sostendrán la urbe (limpiar las calles, traer el agua, encender los faroles, arreglar y construir nuevas casas). En esta sociedad estratificada también existía un reducido grupo indígena que tenía ciertos privilegios, los Caciques, quienes poseían, tierras, poder económico, eran reconocidos por las autoridades coloniales y tenían influencia sobre las comunidades (Coronel, Rosario. 2009, 111)[9].
Volviendo al escenario de los años noventa, una vez aprobada la constitución del 1998, hay un repunte por la identidad, por recuperarla y fortalecerla. Así, tenemos el proyecto PRODEPINE que realizó la investigación etnográfica de todos los pueblos y nacionalidades del Ecuador, y el desarrollo de los planes de vida de los pueblos. Al mismo tiempo se fortaleció la educación intercultural bilingüe.
Estos escenarios dieron un buen recibimiento a un grupo de personas indígenas universitarios, recién graduados, que venían con un movimiento por la lucha de su identidad, recuperaron su ropa tradicional, sus idiomas y cambiaron sus nombres castellanos, por nombres indígenas. Una de estas reivindicaciones fue la del uso del sombrero, como objeto propio de la vestimenta runa, y no tener que sacárselo al momento de cantar el himno nacional, así mismo tomar la palabra indio para resignificar su sentido “Tupak Katari, dijo: si indio es la palabra con la que nos oprimieron, indio será la palabra con la que nos liberaremos” (Kowi, Ariruma).
Cada vez las personas indígenas empiezan a ocupar espacios de poder político, administrativo, académico y económico. Pero este nuevo ciudadano indígena es diferente, pues viene con su ropa tradicional, su idioma y costumbres, con la identidad fortalecida. El primer alcalde indígena de Latinoamérica es elegido en Guamote en 1992, Abg. Mariano Curicama, el primer ministro de asuntos indígenas en 1994, Arq. Luís Felipe Duchicela. Primer docente indígena de la Universidad católica, Abg. Luis Macas.
La constitución del 2008, abre un espacio más inclusivo y profundiza el debate, que reconoce al estado como plurinacional y de relación intercultural. Inicialmente hay una mala interpretación de la interculturalidad y se piensa que con colocar los nombres de las dependencias públicas en kichwa es interculturalidad, o que se integre a personas indígenas con su vestimenta en puestos públicos y privados vuelve a las instituciones más interculturales. Sin embargo, vuelve más común el mirar jóvenes indígenas en diversos espacios.
Las fronteras étnicas empiezan a tensarse pues personas indígenas empiezan a mostrarse con su identidad con mayor libertad, pero sobre todo empiezan a ubicar espacios tradicionalmente utilizados por mestizos, y aparecen grupos de Rock o Hip-hop conformados por jóvenes indígenas, así mismo, sucede en las artes plásticas, el teatro, la literatura, la academia, las empresas, el deporte.
Estos espacios empiezan a ser disputados de manera simbólica, y además las nuevas generaciones sienten como propias “Hay que visibilizar lo kichwa en la ciudad como territorio de disputa por que el indígena ha sido parte siempre de lo urbano” (Yuquilema, Verónica).
En 2017, se elige a la primera Reina indígena de una ciudad, en un certamen de tradicional participación mestiza, Abg. Micaela Lema. Este suceso es un punto de quiebre en la urbanidad blanco mestiza, pues llega al punto de “invadir” por completo a la sociedad tradicional de una ciudad como Riobamba, caracterizada por un fuerte racismo. Anterior a la elección se desarrollaba un fenómeno en esta ciudad; pues poco a poco empezaron a realizarse certámenes de belleza a la par de la elección de las reinas tradicionales, reinas comunitarias y de parroquias rurales, luego se organizaban eventos de modelaje de ropa tradicional, pasarelas con modelos, ropas indígenas y empezaron a aparecer tiendas o boutiques de ropa indígena.
Al ser elegida como reina de Riobamba Micaela, dio un impulso a la ropa indígena y se multiplicaron las boutiques y los eventos, pero sobre todo las chicas adolescentes y jóvenes empezaron a vestir sus atuendos tradicionales con orgullo y de manera más cotidiana; en los ochentas, noventas e inicios del dos mil, pocas eran las mujeres jóvenes que llevaban sus ropas tradicionales, en colegios, universidades y trabajos.
Las mujeres indígenas en la actualidad llevan con orgullo su identidad a través de su atuendo, pero además lo combinan con elementos más modernos como el maquillaje, joyas, perfumes, zapatos de taco, carteras. “Somos una cultura fuerte y debemos combinar con la modernidad con la globalización” (Kowi, Ariruma) a ellas se han ido sumando también los caris (Hombre en Kichwa) que también van utilizando sus indumentarias de manera más cotidiana como el poncho y el sombrero, dependiendo del pueblo a donde pertenecen.
Estos jóvenes tienen una característica especial, ya que, la mayoría no son nacidos en comunidades, sino en la ciudad, y su escenario de sentido y su mundo de representaciones esta entre lo urbano y rural, pues por sus padres y abuelos mantienen conexión directa con las tradiciones comunitarias. “La identidad tiene varios caminos para todos” (Condo, Mariela)
Así vemos jóvenes indígenas que van a la discoteca, utilizan alta tecnología, ropa de moda, estudian fuera del país, hablan inglés y al mismo tiempo bailan en el Inti Raymi, hablan kichwa, comen locro de Cuy o trabajan la tierra con el azadón en mingas comunales. Pero también sienten “el racismo sutil, que se transforma en la interculturalidad superficial” (Condo, Mariela).
En el ambiente político también los actores indígenas han tomado posturas de izquierda y derecha como es natural, antes se pensaba que por ser indígena automáticamente era de izquierda y no es así, aunque hay que reconocer que todos los derechos obtenidos han sido desde la izquierda.
Las iglesias evangélicas han jugado también un papel fundamental en la transformación del ser indígena, y han logrado mantener la identidad de los pueblos, ayudando a conformar una sólida posición económica a través del ahorro en las cooperativas de ahorro.
Las fronteras étnicas tienen nuevos actores, contextos y resultados, las redes sociales han vuelto más inclusivos segmentos de la sociedad que antes se conocían, pero no a profundidad. Sería interesante analizar el indigenismo y el indianismo desde las redes sociales y como se representa el ethos barroco en una sociedad moderna a medias de la modernidad.
Youtubers, modelos, músicos y avatares indígenas nos llegan a través del tik-tok, Facebook, Instagram, con variados mensajes ¿Es una muestra de la incorporación de la interculturalidad a la interculturalidad?, ¿Existe un feminismo en clave indígena?, ¿emerge un nuevo grupo económico-cultural capaz de tomar decisiones que puedan cambiar la estructura de la sociedad ecuatoriana?, ¿La plurinacionalidad e interculturalidad ha logrado volver a la sociedad más inclusiva?,
Lo cierto es que, en los tres últimos paros indígenas del 2019, 2022 y 2025 se ha desnudado la sociedad ecuatoriana dejando ver los huesos del racismo (de ida y vuelta) que pervive silencioso en nosotros.
Eduardo r. Yumisaca Jimenez
03 marzo 2026
Tlf: 0990448406
Emai: yumisacacomic@gmail.com
Referencias
1. Acosta, Alberto. (2012). Breve historia económica del Ecuador. Corporación editora nacional.
2. Barth, Fredrik. (1976). Los grupos étnicos y sus fronteras. La organización social de las diferencias culturales. Fondo de cultura económica Mexico.
3. Báez, René. (1996). Conversaciones con Marcos. Eskeletra.
4. Cartuche, Inti. (2023). Horizontes de la plurinacionalidad, luchas comunitario populares en Ecuador (1970 -2019). Abaya Yala.
5. CONSTITUCION POLITICA DEL ECUADOR. (1979). Registro Oficial 800 de 27 de Marzo de 1979. https://reformaspoliticas.org/wp-content/uploads/2015/03/ecuadorconstitucion1979.pdf
6. Coronel, Rosario. (2009). Los indios de Riobamba y la revolución de Quito, 1757-1814. Procesos, Revista ecuatoriana de historia. UASB - COMUNIDEC
7. CONAIE. https://conaie.org/2023/11/28/37-anos-de-vida-organizativa-de-la-conaie/
8. Petras, James & Veltemeyer, Henry. (2002). Los campesinos y el Estado en América Latina: Un pasado turbulento, un futuro incierto. Problemas del Desarrollo. Vol. 33, Nº 131, X-XII / 2002. UNAM.
9. Quijano, Anibal. (2026). https://x.com/esdepolitologos/status/1002292046319751168
[1] Báez, René. (1996). Conversaciones con Marcos. Eskeletra.
[2] Petras, James & Veltemeyer, Henry. (2002). Los campesinos y el Estado en América Latina: Un pasado turbulento, un futuro incierto. Problemas del Desarrollo. Vol. 33, Nº 131, X-XII / 2002. UNAM.
[3] Quijano, Anibal. (2026). https://x.com/esdepolitologos/status/1002292046319751168
[4] Barth, Fredrik. (1976). Los grupos étnicos y sus fronteras. La organización social de las diferencias culturales. Fondo de cultura económica Mexico.
[5] Acosta, Alberto. (2012). Breve historia económica del Ecuador. Corporación editora nacional.
[6] CONSTITUCION POLITICA DEL ECUADOR. (1979). Registro Oficial 800 de 27 de Marzo de 1979. https://reformaspoliticas.org/wp-content/uploads/2015/03/ecuadorconstitucion1979.pdf
[7] Cartuche, Inti. (2023). Horizontes de la plurinacionalidad, luchas comunitario populares en Ecuador (1970 -2019). Abaya Yala.
[8] CONAIE. https://conaie.org/2023/11/28/37-anos-de-vida-organizativa-de-la-conaie/
[9] Coronel, Rosario. (2009). Los indios de Riobamba y la revolución de Quito, 1757-1814. Procesos, Revista ecuatoriana de historia. UASB - COMUNIDEC

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